Tengo en el color de ojos, un robledal profundo, una tarde de pájaros dormidos en el césped, silvestres flores de terciopelo, y un canto de silencio, en el vientre de solsticios olvidados.Sobre el claro de la tierra, la fuente se precipita cadenciosa, vibra con sinónimos de vida, y regula la sangre de cristal y piedra, desprendida y joven, de parajes antiguos, huestes del segundo, cauce y torrente fluida en las venas.Las hojas la caricia, su interior de verdes y de milagro, ramas al cielo y arpa de luz, cuerdas que las manos del aire envuelven en mis manos… y brilla el alma... en la libertad de dejar al amor ser.
Suave dulzura.
Suave dulzura.

